Exbecarios internacionales de la UCR regresaron para aportar al avance científico y académico del país
Las y los exbecarios fueron recibidos en un acto especial de la Oficina de Asuntos Internacionales y Cooperación Externa de la UCR. Foto: Laura Rodríguez.

La Oficina de Asuntos Internacionales y Cooperación Externa (OAICE) de la Universidad de Costa Rica recibió en un acto especial el pasado mes de marzo a los 142 exbecarios y exbecarias que estuvieron varios años obteniendo sus posgrados en diferentes universidades alrededor del mundo

Durante el acto de bienvenida en la Sala Girasol de la Escuela de Estudios Generales, se les reconoció su significativo aporte para favorecer la capacidad institucional de evolucionar y adaptarse a los cambios que se demandan desde las distintas áreas de conocimiento. Así lo señaló  la subdirectora de la OAICE, Yorleny Aguilar Castillo, quien rescató la combinación exitosa de las  funciones académicas y de investigación que desarrollarán estos nuevos especialistas de la UCR, junto con aquellas que vayan generando a través de las vinculaciones establecidas durante sus estudios de posgrado y que pueden ser potenciadas ampliamente por la experiencia del personal de la OAICE, de manera que sea posible concebir nuevas formas de resolver problemáticas a nivel nacional, regional y global.

Por su parte la directora de la OAICE, Diana Senior, destacó que los exbecarios y exbecarias de la UCR dan un aporte integral desde los tres pilares que sostienen a  la UCR:  docencia, acción social, investigación. Señaló a este nuevo grupo de profesionales que desde sus diferentes disciplinas deben contribuir  al mejoramiento y proyección del quehacer de la universidad a nivel de la comunidad nacional e interna. “Como una de las mejores universidades del mundo, tal como lo demuestran diferentes rankings internacionales, nos da un compromiso adicional sobre lo que se espera que se vierta al mundo a partir de esta inversión que hace la universidad en este programa internacional  para obtener  posgrados en el exterior, que es casi único en el mundo,  y en el cual los exbecarios y exbecarias a su regreso  ya cuentan con un trabajo en la universidad”.

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Senior enfatizó que es realmente importante para nuestro país contar con este programa de internacionalización de la UCR, para otorgar a nuestros profesionales mayores conocimientos y aptitudes por medio del estudio y las experiencias que se logran en diferentes universidades del mundo. “A manera de metáfora, con la pandemia por Covid 19 experimentamos lo que es estar en un confinamiento, encerrados como en una burbuja; entonces a nivel académico no podemos estar encerrados en una burbuja. Nos hace falta estar en contacto con otros seres humanos, con otras formas de hacer, de pensar y de sentir a nivel académico, a nivel disciplinar. No podemos encerrarnos si queremos ser capaces de brindar esa variedad de criterios y colaborar en construir esa masa gris nacional. Estas y estos exbecarios adquirieron un compromiso de una retribución por la inversión que la UCR ha hecho en ellos y ellas, y porque nos debemos a la comunidad nacional”.

También, concluyó Senior, en este programa internacional para obtener posgrados en el exterior hay una clara muestra de transparencia en el uso efectivo y equitativo de los recursos presupuestarios y financieros de la universidad.

Y sobre ese compromiso de las y los exbecarios con la universidad y con nuestra sociedad conversamos un poco con dos graduados de áreas de las ciencias sociales:

Mariana Rojas Mora

Ella regresó a la UCR con un Doctorado en Sociología con Especialización en Género, obtenido en la Universidad de París, Francia. Nos comenta que desde sus días como estudiante en la UCR empezó a interesarse en la temática de las desigualdades económicas, políticas, sociales, de género. “Entonces para el doctorado contacté con una investigadora francesa muy reconocida en el tema de desigualdad de género y femicidios, y de esa forma me fui adentrando más en el tema de la violencia extrema contra la mujer”.

Nos agrega Mariana que especialidades como la que ella trae son muy pertinentes,  “sobre todo en un momento de la historia de nuestro país en el cual el fundamentalismo religioso ha venido ocupando cada vez más espacio en nuestra sociedad, podemos aportar mucho en el abordaje de los derechos de la mujer y las diversidades genérico/sexuales, quienes están en constante peligro ahora debido  a ese giro que viene viviendo el país desde la esfera política que ha quedado muy visible en los últimos tres procesos electorales nacionales”.

Para Mariana este hecho obliga a investigar el por qué socialmente en Costa Rica es casi como un valor presentarse con masculinidades violentas que devalúan a los otros y otras. “Entonces quienes hemos tenido la oportunidad de estudiar y graduarnos en el tratamiento de estos complejos fenómenos, encontramos a nuestro regreso a Costa Rica una realidad social muy compleja en la cual debemos incidir y promover los cambios necesarios”.

Nos señala Mariana que Costa Rica fue el primer país en el mundo que tipificó los femicidios en el 2007; luego en el 2021 se da una reforma a la Ley de penalización de violencia contra las mujeres y se amplía la definición. “Si bien eso es un gran avance, quienes investigamos el tema sabemos que no es suficiente, porque si culturalmente y socialmente sabemos que prevalecen desigualdades, que no solo pasan por el género, sino que también pasan lo social y lo económico, las mujeres siempre vamos a estar en desventaja.  Si estamos en un contexto país donde las condiciones de las mujeres se ven debilitadas y, además, vemos directrices a nivel del gobierno que no están atendiendo dichas condiciones, sino que se limitan a hablar de una ruta de mujeres seguras, poniendo calcomanías y presentando comerciales. Eso no es una verdadera política pública para atender el acoso, la violencia contra las mujeres. Necesitamos recursos, diálogos, pero en este gobierno es muy difícil ya que ha hecho muchas concesiones al fundamentalismo religioso de Costa Rica. Este contexto nos obliga como investigadoras, como movimiento, cómo mujeres empáticas y sensibilizadas con el tema, a tomar más acciones en el asunto

 

 

Juan Diego García Castro

Juan Diego proviene de la Sede de Occidente, en San Ramón, regresa con un Doctorado en Psicología Social, de la Universidad de Granada, España, y un post Doctorado en el Centro de estudios del conflicto social en Chile. Su especialidad lo lleva a investigar el efecto de la desigualdad económica dentro del comportamiento humano.

“Cuando yo me fui a finales del 2016 ya Costa Rica llevaba un aumento vertiginoso de la desigualdad económica, de la destrucción del Estado y gran acumulación de capital de parte de algunos grupos en detrimento de otros grupos. Y ahora que he regresado al país constato que, lamentablemente, la desigualdad económica se ha agudizado.  En un país que ya era desigual, en el cual hoy se ataca fuertemente a las universidades públicas, a los empleados públicos, como si fuéramos los causantes del déficit fiscal del país, esta especialidad en la que me gradué cobra mayor importancia. Los datos duros, científicos, y que son públicos, señalan claramente que la acumulación de capital de parte de unos sectores de la sociedad, la evasión de impuestos, la fuga de capitales, entre otros, tienen que ver con una ideología muy neoliberal que impera en el país”.

Ante ese panorama resumido por Juan Diego le consultamos ¿cómo abordarlo desde el posgrado que obtuvo? “Mi especialidad estudia cómo las personas cuando viven esas desigualdades económicas, aunadas a altos índices de criminalidad y de inseguridad, ven afectados diferentes aspectos de su salud, su percepción de la realidad; cómo afectan el comportamiento humano”.

Juan Diego nos recalca que cada exbecario y exbecaria de la UCR regresa con un gran compromiso social que no es individual, que es el reflejo de aquello en lo que los formó esta universidad. “Tenemos el compromiso de intentar mejorar desde nuestras especialidades la situación difícil en que está el país y en el que se está gestando un gran ataque a las Ciencias Sociales, cuando precisamente desde estas ciencias, las ciencias del comportamiento humano, es que se debe abordar la salud mental y los grandes índices de violencia en la comunidad en general y hacia las mujeres en particular, las desigualdades que genera la pobreza, entre muchas consecuencias”.