Los jaguares corren peligro de extinción en el país
La USAC llevó a cabo un estudio para establecer la situación de las poblaciones de Panthera onca en el Biotopo Naachtún.

En la cultura maya al jaguar se le conoce como Balaam, un símbolo de poder. Las personas que utilizaban vestimentas de piel de jaguar eran autoridades en la sociedad, de ello quedan vestigios en las ruinas, murales, vasijas y demás rastros de esta cultura mesoamericana.

 

La Universidad de San Carlos de Guatemala administra siete áreas del Sistema Guatemalteco de Áreas Protegidas (SIGAP) a través del Centro de Estudios Conservacionistas (CECON). Cuatro de estas áreas se ubican en la Reserva de la Biosfera Maya (RBM), en el departamento de Petén, y constituyen el 6 % de esta reserva.

 

La USAC tiene una gran responsabilidad sobre el manejo de la Reserva de la Biosfera Maya, no solo como institución académica que genera conocimiento para la resolución de problemas nacionales, a través de la investigación científica, sino también como administradora, mediante la propuesta de modelos innovadores para la gestión de la diversidad biológica basados en el conocimiento científico.

 

De esa cuenta, la universidad llevó a cabo el proyecto “Jaguares en el corazón de la selva maya: Fase III”, coordinado por el Lic. Manolo José García Vettorazzi y avalado por el Instituto de Investigaciones Químicas y Biológicas de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia, desarrollada con el apoyo de la Dirección General de Investigación DIGI.

 

El análisis compiló 405 registros de jaguares en estudios implementados en la Reserva de la Biosfera Maya por el CECON, con el apoyo de socios de 2013 a 2019, de los cuales 183 corresponden al Biotopo Protegido Naachtún Dos Lagunas, que tiene una extensión de 45 555 hectáreas, y el Parque Nacional Mirador Río Azul para 2019.

 

La investigación realizó un monitoreo del jaguar para conocer las tendencias poblacionales de esta especie a través del tiempo. El objetivo general del proyecto fue generar insumos para el monitoreo de las poblaciones de Panthera onca, como una herramienta para el manejo de la reserva, con énfasis en Naachtún Dos Lagunas.

 

Basados en la comparación del patrón de manchas del pelaje de los jaguares fotografiados, se identificaron 42 especímenes de Panthera onca que han sido registrados en el Biotopo Protegido Naachtún Dos Lagunas y en el Parque Nacional Mirador Río Azul por el CECON. Estos especímenes corresponden a 11 hembras, 24 machos y 7 con sexo indeterminado, de los cuales 3 hembras y 3 machos fueron clasificados como residentes para el período 2013-2019.

 

A través de estas evaluaciones periódicas es posible conocer el desempeño general del área protegida en función de sus objetivos de conservación, así como dar directrices generales y específicas para los programas de manejo.

 

“Parece indicar que el biotopo tiene una alta integridad biológica, esto no era de esperar. Cuando uno mira el mapa, el sitio está ubicado en el centro de la selva maya, no solo de Guatemala, sino de México, es un área que en cualquier dirección mantiene por lo menos 80 kilómetros de selva continua, por eso el estudio se llama ‘Los jaguares del corazón de la selva maya’”, menciona Manolo García, encargado del área de fauna del Centro de Datos para la Conservación (CDC) del CECON y profesor-investigador de la universidad.

 

Según expone García, el Parque Nacional Mirador Río Azul, recibe visitas turísticas alrededor de La Danta, mientras que el biotopo no tiene visitas, es un área completamente conservada con un alto grado de integridad ecológica.

 

La importancia de su conservación

El jaguar o Panthera onca, por sus características ecológicas, es el mayor depredador terrestre de la región. Su grado de amenaza global es cercano a estar amenazado (NT) en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y, a nivel nacional, se encuentra en la categoría 2 en la Lista de Especies Amenazadas.

 

Además, por su importancia cultural, fue seleccionado como Elemento Natural de Conservación tanto del biotopo como de la reserva, por lo que es una especie de interés para la USAC.

 

García explica que los jaguares están muy amenazados en el país. Se han extinguido en varios puntos, ya solo habitan algunas zonas, que representan las áreas protegidas, por ejemplo.

 

Al igual que otras especies se extinguieron en la costa sur y en la cadena volcánica, había, a mediados del siglo pasado, bastantes especímenes. Un informe estadounidense de 1950 menciona la cacería deportiva de jaguares en la zona mencionada.

 

En Izabal quedan pequeñas áreas con presencia de jaguares, así mismo, en Alta Verapaz y la Sierra de las Minas, pero se estima que su hábitat principal, en donde queda una selva grande y continua, es en la Reserva de la Biosfera Maya.

 

García comenta que los principales enemigos del jaguar en el país son la pérdida del hábitat, el mejor ejemplo de esto es la costa sur, en donde ya no queda nada de selva, todo ha sido cubierto por la caña de azúcar. En Petén predomina el cultivo de la palma africana y la ganadería extensiva, lo cual provoca la deforestación de grandes áreas de selva.

 

“Además, la cacería siempre ha sido una amenaza; aunque esté prohibida, se genera conflicto. Al no haber mucha selva, los jaguares llegan a los potreros y se comen a las vacas, entonces el finquero quiere matar al jaguar, como represalia, o para evitar más pérdida de ganado”, explica.

 

Datos sobre el jaguar

 

El jaguar o Panthera Onca es un mamífero perteneciente a la familia Felidae (gatos) del orden Carnívora, que habita desde el sur de los Estados Unidos hasta el norte de Argentina. Se considera extinto en Canadá y el resto de los Estados Unidos, El Salvador y Uruguay.

 

Es la única especie del género Panthera en todo el continente americano, es la tercera en mayor talla de todos los gatos después del tigre asiático Panthera Tigris Linnaeus y el león africano Panthera leo Linnaeus.

 

Traficantes chinos amenazan al jaguar

Una investigación encubierta entre 2018 y 2020 en Bolivia reveló la magnitud del problema. Entre 2014 y comienzos de 2019 se decomisaron alrededor de 760 colmillos de la especie, según el proyecto Operación Jaguar. El mercado chino está demandando colmillos y piezas de hueso de jaguar ante la casi extinta especie y los fuertes controles sobre los tigres.