Veterinarios de la UNA llaman a proteger animales contra ceniza

Ante el proceso eruptivo que en estos momentos mantiene el volcán Poás, con afectación directa sobre los cantones ubicados al oeste y suroeste del coloso alajuelense, la Escuela de Medicina Veterinaria (EMV) de la Universidad Nacional (UNA) emitió una serie de recomendaciones para la protección de rumiantes, en aquellas fincas expuestas a cenizas, gases, lluvia ácida y otras partículas emanadas por el volcán.

Carlos Luna y Carlos Alpízar, veterinarios y académicos de la EMV-UNA, sugirieron a los dueños de rumiantes (vacas, toros, cabras, ovejas), acondicionar un refugio tipo invernadero o galerón, para proteger a las especies de la caída de ceniza y lluvia ácida. “Se pueden instalar barreras de sarán alrededor de las instalaciones, con el fin de evitar el ingreso de la ceniza empujada por el viento; esto permite la ventilación y evita la acumulación de amoníaco, el cual podría causar serios problemas oculares y respiratorios en los animales”, explicaron los investigadores.

Asimismo, utilizar los suplementos de forma racional para proveer energía, proteína y minerales en cantidades necesarias a los animales, y proveer abundantes forrajes. No exceder las cantidades de alimentos como piña, yuca, maíz, cebada, frutas, azúcares, entre otros, con el objetivo de evitar problemas digestivos.

Idealmente—mencionaron los expertos—proveer a los animales de enriquecimiento ambiental para disminuir el nivel de estrés, máxime si deben estar confinados más tiempo del acostumbrado. Para ese fin los encargados de las especies pueden instalar cepillos para rascado y balones colgantes.

En relación con el agua, Luna y Alpízar aconsejaron techar los bebederos ubicados en los potreros, con el propósito de disminuir su contaminación por cenizas y lluvia ácida. Sin embargo, si el agua se contamina por ceniza, esta puede filtrarse por medio de filtros caseros construidos con estañones, carbón vegetal molido, algodón y arena fina.

Forraje limpio

Enfatizaron la importancia de abastecer de forraje libre de cenizas y en cantidades suficientes para mantener la salud ruminal. En ese sentido, se podrían utilizar pacas y ensilajes producidos en zonas no afectadas por la ceniza o la lluvia ácida.

Luna y Alpízar advirtieron que en caso de que el forraje se contamine con cenizas, los animales no deben ingerirlo así. “Aparte del rechazo, eso genera un problema de consumo de materia seca, pues la ceniza contiene sustancias que causan efectos tóxicos en los animales. El óxido de silicio puede provocar irritación del sistema digestivo y respiratorio, enteritis y lesiones en la cavidad oral. El flúor también es otro contaminante que podría causar daños óseos y dentales”, recalcaron.

Agregaron que si el forraje cosechado está seco, pero se encuentra contaminado por ceniza, este se puede amontonar y golpear con palos para sacudir el polvo volcánico. Eso sí, las personas deben protegerse con mascarillas, lentes y ropa adecuada. En cambio, si el forraje está húmedo, se amontona y se lava con agua potable. “Es importante almacenar todos los alimentos y suplementos protegidos de la lluvia y ceniza, en instalaciones techadas y si es posible cerradas, preferiblemente sobre tarimas”.

En caso de que la finca sea severamente afectada por la erupción, repórtelo al 911 y comuníquese con los Comités Municipales y Locales de Emergencias para trasladar los animales a centros de albergues locales, así como solicitar ayuda para la alimentación de los animales. Si observa animales enfermos, solicite ayuda de su médico veterinario y evite administrar medicaciones sin indicaciones previas.