De espectadora a referente. Wendy Cecilia Durán Ramos, subcampeona universitaria FISU 2024 (International University Sports Federation) y campeona nacional de fútbol playa, comparte su historia de disciplina, pasión y liderazgo. Entre el deporte, la docencia y la fisioterapia, su vida es un constante desafío por superarse.
El sol cae sobre la arena caliente de la cancha del Complejo Deportivo Universitario y Wendy Durán se ajusta la cola de caballo para ofrecernos algunas postales. En su uniforme lleva restos de los partidos de la jornada. Desde que descubrió el fútbol playa, su vida ha sido un vaivén entre los estudios y la competencia. «Nunca imaginé llegar a esto», dice con una sonrisa humilde, pero sus ojos brillan con la determinación de quien ha luchado por cada logro.
Del asombro a la acción. La primera vez que Wendy vio un partido de fútbol playa fue por casualidad. «Yo iba a mis clases de básquetbol cuando vi los entrenamientos», cuenta. «Me llamó la atención y pregunté si podía intentarlo». Desde el primer toque al balón, sintió que el deporte se le daba de manera natural. «No me costó, me salía fácil, y decidí seguir viniendo». Así comenzó una historia que la llevó a competir a nivel nacional e internacional.
Un sueño inesperado. Cuando se unió al equipo de fútbol playa de la Universidad de El Salvador (UES), no imaginaba hasta dónde podría llegar. «Jamás me vi jugando en otro país», confiesa. Pero Brasil, cuna del fútbol, fue el escenario donde ella y sus compañeras se midieron con las mejores selecciones universitarias del mundo en los Juegos Universitarios de la FISU-2024. «Para cualquier futbolista, Brasil es un sueño. No teníamos palabras cuando nos confirmaron el viaje».
El desafío de ser capitana. Ser la capitana del equipo no es solo un título, es una responsabilidad. «No solo es jugar, es dirigir, ubicar y mantener la calma», explica. «A veces una se frustra, pero hay que ser el equilibrio del equipo». Su liderazgo trasciende la cancha. «Si yo quiero que las demás mejoren, debo dar el ejemplo», dice. Y lo hace con disciplina, llegando a cada entreno, exigiéndose más y siendo la voz de aliento cuando es necesario.
Un camino de perseverancia. Obtener una beca fue otro reto. «No investigué bien los requisitos y al inicio no pude optar», cuenta. Pero su persistencia la llevó a conseguirla y a cumplir con las horas de retribución social. «Trabajé en administración, en oficinas, organizando documentos». Su disciplina y esfuerzo la hicieron destacar académicamente, algo que también le permitió recibir apoyo institucional en su carrera deportiva.
El equilibrio entre el deporte y la academia. Combinar estudios y deporte no ha sido fácil. «Al principio estudiaba en la tarde, pero los entrenos también eran en ese horario», recuerda. Cambiar su rutina y adaptarse fue clave. Graduada con honores en Ciencias de la Educación con especialidad en Educación Física, Deporte y Recreación, ahora inicia una nueva etapa en la Licenciatura en Fisioterapia. «Siempre me llamó la atención. Como docente, quiero saber cómo actuar ante una lesión, ayudar en ese primer momento que puede salvar vidas».
La gran final y el sueño europeo. El subcampeonato en Brasil fue un hito, pero Wendy y su equipo quieren más. «Ahora toca defender el título nacional y prepararnos para Europa», dice emocionada. La posibilidad de representar a El Salvador en un torneo en Italia o en otro país europeo es una motivación adicional. «Es el premio para el equipo campeón de la liga nacional».
Mensaje a las futuras deportistas: «No se desanimen», dice convencida. «Si yo nunca lo hubiera intentado, no estaría aquí». Su consejo para las jóvenes es claro: «Nada nos dice que no podemos. Si tienen un sueño, persíganlo y anímense a intentarlo«.
La brisa fresca acariciaba el rostro de Wendy mientras terminaba el entrenamiento. Con su pants, su camiseta y su coleta de caballo, es la imagen de la entrega. Su andar es firme, su voz tranquila, pero con convicción. Sabe que en la cancha y en la vida, el éxito se construye con esfuerzo, disciplina y pasión.
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